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Rompiendo la barrera del silencio

Por Profa. Dolores Villegas Silva

La pérdida de la audición, en algún grado, traerá como consecuencia una limitante que compromete el desarrollo superior del hombre al afectar la adquisición y el desenvolvimiento del lenguaje.

Las causas que la originan pueden ser hereditaria, congenitas, nesnatales o postnatales. Por el momento de aparición pueden ser prelocutivas si la hipoacusia se presentó ante de la adquisición del lenguaje o postlocutiva si fue después de la aparición del lenguaje.

En todos los casos un diagnóstico temprano permitirá actuar de acuerdo a la solución a aplicar.

El tema a tratar en esta plática es comprender la trascendencia que tiene el hacer uno de la tecnología actual al adoptar los audífonos adecuados al niño aplicado también al implante coclear.

Sabiendo que el oído humano es un potente analizador del sonido, que es el sentido que mas activo está desde antes de nacer y durante nuestra vida y que es a través de el que adquirimos el lenguaje como medio de la comunicación y de estructuración del pensamiento es importante conocer la forma en que puede afectar al sujeto.

El sonido, que es la presencia física del medio que nos rodea, nos transmite una información que al ser captada por el oído y decodificada por el cerebro nos permite establecer relaciones se mide de manera cuantitativa a través de una audiometria que se grafica en un audiograma de dos entradas por un lado se mide la intensidad en decibeles y por el otro el tono de acuerdo a sus frecuencias por segundo, elaborando así una curva que nos permite ver el grado de la perdida auditiva. De acuerdo de esto se pueden clasificar de la siguiente manera, variando en los diferentes centros:

Por la cantidad
20 – 40 db leve o ligera
40 - 60 db moderada
60 - 90 db severa
> 90 db profunda

Por su cualidad

  • Hipoacusia de conducción
  • Hipoacusia neurosensorial
  • Hipoacusia mixta

    En la medida que una perdida auditiva sea menos profunda tendrá consecuencias menos drásticas pero siempre suele traer cierto retraso a nivel lingüística por lo que debe considerarse no solo la perdida auditiva sino también el momento de atención terapéutica al mismo tiempo que la adaptación de los audífonos y se consientes de las consecuencias si no se aplican soluciones adecuadas.

    Perdida en db atención terapéutica en caso de nula o mala intervención
    25 db antes de los 3 años 1 año de retraso recuperable
    35 db antes de los 3 años 2 años de retraso recuperables
    45 db antes de los 3 años 3 años de retraso
    50-70 db antes del año y medio retraso irrecuperable
    70-90 db antes del año y medio retraso irrecuperable
    > 90 db desde su detección retraso irrecuperable

    Con frecuencia las hipoacusios leves infantiles pasan desapercibidas o suelen ser confundidas con desatención.

    Alrededor de los 40 db, una hipoacusia infantil estará afectando el desarrollo de su lenguaje ya que estará perdiendo de entender hasta el 50% de la producción de su entorno verbal, se dificulta la comunicación en medios ruidosos o en conversaciones de grupo. Oye todo pero una parte no la comprende se muestran dilabios y retraso general del lenguaje confundiéndose con problemas para el aprendizaje.

    En las 50 db requiere que se le hable fuerte, hay muchas dificultades fonoarticulatorias y requiere o apoyarse en la lectura labio facial para estructurar el lenguaje y entender lo que se le dice.

    Entre los 60 y 70 db aunque hablándole fuerte pudiera percibir alguna vocal pierde de escuchar bien las consonantes por lo que requiere de intervención terapéutica para evitar agrometismos y la falta de compresión del lenguaje oral.

    A partir de aquí la perdida impedirá la adquisición espontanea del lenguaje ya que la audición no es el soporte primario para la comunicación oral. Es imprescindible la habilitación del lenguaje y los mejores audífonos adaptados.

    El objetivo de los audífonos es el de aumentar y/o transformar el sonido para que trascendiendo la limitación auditiva pueda ser percibido, mejora la fidelidad del espectro frecuencial del habla, permite la estabilidad del sonido y facilita la comprensión del sonido.

    El implante coclear está indicado en las anocusias y requiere de técnicas quirúrgicas que estimulan las células ciliadas o el nervio auditivo decretamente mediante energía eléctrica, es un transductor que cambia las señales acústicas en eléctricas llenado la información a la corteza cerebral.

    Una vez instalada la prótesis del tipo que sea hay que entrenar al niño para su aprovechamiento estimulando sus restos auditivos en general y en la percepción del lenguaje oral particularmente.

    Adquirir el lenguaje supone entrar en un sistema altamente reglado, es mas que un sistema de comunicación entre dos organismos que se transmiten contenidos mentales con alguna intención que por cierto tienen que se suficientemente oir en recursos representacionales.

    El lenguaje en su contenido es el puente de conexión en el mundo interno del hombre, es plantarse y replantearse sus ideas y sus creencias y sus deseos.

    Investigaciones neurológicas y psicolingüísticas nos hacen ver que para que el niño hipoacúsico logrará la competencia y la actuación de la lengua oral es imprescindible la intervención temprana con la participación fuertemente comprometida de la familia, rodeándole de todo el afecto y de un ambiente oral en el que sea tomado en cuenta.

    La terapia iniciada lo mas temprano posible ha de ser llevada de manera sistemática y constante con un programa que abarque la percepción auditiva del lenguaje, la conciencia fonología, las funciones gramaticales y las habilidades psicolingüísticas que habrán de conducir a nuestro a nuestro niño a romper la barrera del silencio.

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